lunes, 10 de septiembre de 2018

Mandíbula, de Mónica Ojeda



Totalmente brutal. Dicho así, sin paliativos. Así de claro. Una novela cruda, siniestra, de las que remiten a un miedo primigenio que habita dentro de nosotros en estado latente, a la espera de los resortes oportunos para aflorar. Un miedo que aguarda en lo más profundo de una generación (la edad blanca, quién la pillara), de una sociedad viciada y, en el fondo, supersticiosa (aún, todavía, a pesar de)
Mónica Ojeda usa una prosa poética llena de imágenes y connotaciones para narrar hechos violentos, se las arregla para mostrar una suerte de sensualidad de lo cruel, de belleza de lo enfermizo. Su prosa nos arrastra y nos inquieta.
No sé si Mandíbula es una novela de terror. No lo sé. Solo sé que asusta, que todo en ella asusta. Y que me declaro fan incondicional de Ojeda y de Ediciones Candaya. Me han ganado.